Pequeña

Un viernes cualquiera, estabamos Limón y yo constatando que Ben Affleck, al igual que Clint Eastwood, me resulta más ligero de digerir como director que como actor, cuando recibimos una llamada de Elcuñao:

Buenas, ¿qué te cuentas a estas horas?

Pues mira, que estábamos en casa todo amodorraos, y aquí Lacuñá ha decidido que nos tenía muy vistos y quería darse una vuelta. Así que hemos colocado a Pequeño, se han apuntado la suegra y los padres, y nos hemos ido de marcha. Qué, ¿Os apuntais?

¡Uf!, ¡qué pereza! Mejor mañana.

Al rato te van llegando mensajes retransmitiendote cada detalle de la noche:

Piribí! El portero casi no nos deja pasar, pero ya estamos en el garito.

Piribí! Qué tios más majos, nos van a dar un privado.

Piribí! Hemos dejado a los suegropadres en el privado, y nos hemos ido a tomar algo. ¡No veas como se está poniendo LaCuñá, lleva un ritmo que no se yo como vamos a acabar!

Piribí! ¡Bueno, bueno, bueno! No te puedes imaginar como lo estamos pasando. Hasta nos hemos disfrazado y todo. ¡Mira la foto!

Piribí! Creo que me estoy mareando un poco. Voy a sen…..

Llegados a este punto, las tres en punto para ser exactos, Limón y yo decidimos que ya era hora de dormir, y “mañana será otro día”

En resumen:

LaCuñá se puso de parto de madrugada, en la semana 39, y salieron pitando para el hospital, incluidos los suegropadres. Al llegar allí con la lengua fuera, y los dientes apretados por las contracciones y los 3 cm de dilatación, les dicen que no están de parto, pero que por no ser primeriza les van a ingresar. Por si acaso. ¡Ja!

Al la hora de estar en monitores, LaCuñá empieza a pedir drogas como si andara por la mismísimas Barranquillas, y en cuanto le dan su dosis le falta poco para empezar a roncar.

Mientras, ElCuñao se dedica a narrarlo todo por whatsapp, incluida foto del monitor con las contracciones, de la parturienta con cara de yonqui, de él con su batita y su gorrito verde dispuesto a entrar en quirófano (lo que son las nuevas tecnologías). Sólo faltaba una con la imagen de los suegropadres sufridores esperando en la habitación, y el resto de la familia más pendiente del movil que un adolescente entre clases.

Casi seis horas después, con los efluvios de la epidural ya perdidos, Lacuñá trajo al mundo a la pequeña N, mientras su marido se caía redondo al ver el panorama y vivía el parto tumbado en el suelo, y los suegropadres tomaban posesión de la habitación echando una cabezadita para hacer más llevadera la espera.

Así es como el sábado, de la mano de la primavera, llegó a la familia una nueva flor llamada

 “Pequeña”

Anuncios

4 comentarios en “Pequeña

    1. Quien sabe. Igual le entra el momento vergüenza ajena como que se parte de risa con el circo que montó su familia ante la llegada de “la niña”
      Y lo peor es que ElCuñao es reincidente. E el parto de Pequeño también tuvieron que sentarle para que no se les desmayara.

      ¡Gracias por pasarte, y por la felicitación!

      Besines!

Y tú, ¿qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s