Como cada año, por estas fechas…

No se por qué será, pero cada principio de octubre me entra una especie de tristeza raruna, que tarda en pasarse.

Debe ser algo similar a la “astenia primaveral” en versión otoño, y no se si la provocará que se acaban las vacaciones, cambiamos de estación, llega el frío con el melancólico otoño, de repente nos invade el Veranillo de San Miguel, los días se acortan y echo mucho de menos la luz y las tardes de paseo al calor del sol (y eso que aún no han cambiado la hora),… No sé que será, pero llega a finales de septiembre, se instala, y me cuesta más de una semana sacarmela de encima.

Este año la sensación se acrecenta debido a que este verano se cuentan con los dedos de la mano las veces que he pisado mi mundo rural, (por no decir que hace más de un mes que no me ven el pelo) que es mi verdadera válvula de escape y me llena de paz,. Y echo de menos los paseos por el campo con mis “titines(como llamo a mi dos perros) y mi cámara,  las lentejas de mi madre, cuidar el huerto con mi padre, el olor a pino y espliego. Ahí si que se hace fuerte la sensación y hay que sacar la espátula para despegarmela.

No lo hace más fácil que mis vacaciones se hayan reducido a una semana, y no porque me hayan contratado para estar trotando por alguna obra, tras dos años intentando salir de la interminable lista del paro. De ser así estaría en la gloria.

Tampoco ayuda la maldita  #reformalowcost, que me tiene encadenada cada fin de semana, la cabeza embotada, el sueño trastornado, y no veo que llegue a su fin. Que empezó echando una mano a un familiar y he terminado, no se muy bien como, convirtiendome en co-emprendedora junto a Limón, con los desvelos, sinsabores y escasas alegrías que conlleva revitalizar un negocio de hostelería. Definitivamente esto no ayuda.

Ni tampoco el tener unos horarios de locos, totalmente diferentes a los del resto, lo que hace que mi tiempo libre empiece cuando los demás se van a casa, cuando mis amigas madres estén más cerca del modo off que del modo caña (con razón señoras), que me obliga a renunciar a la hora semanal de padel con las guapas, que sea el culpable de que haga más de tres meses que no me dedico a mí y haya quien me pregunte si he estado pintando de blanco, al mirarme el pelo.

Y la puntilla me la ha dado un resfriado que me ha tenido toda la semana en casa, con el termómetro haciendo horas extra, sin poder disfrutar el final del buen tiempo ni la Semana de la Arquitectura, un posible virus en el portatil y una gotera a la vecina.

Son muchas las situaciones de las que se nutre esta “astenia otoñal”, pero sólo hay una que se repite año tras año, inexorablemente. ¿Tendrá algo que ver?

Quizá tenga que ver que, como cada año por estas fechas, una sea un año mayor o, como prefiero decir, un año más sabia.

Este año, aprovechando que cae en sábado, me autorregalo: una celebración en mi mundorural, con mi family, mis titines, mi Limón, y cuatro o cinco personas más; un paseo lleno de juegos perrunos y fotos por sus campos; y la actualización a la versión otoñal de una postal como esta, que comparto con todos vosotros.

Cielo de junio en “mundorural”

¡Y no pienso decir cuan sabia soy!

PD: Felicidades al pequeño “Gremlin”, que hoy cumple dos añitos de mal comedor.

Anuncios

8 comentarios en “Como cada año, por estas fechas…

  1. Muchísimas felicidades preciosa!!!! Espero que disfrutaras al máximo de tu finde en mudorural….. yo echo de menos miña terra, pero me conformo con visitar la montaña, eso que hace ya uffff o más que tampoco piso…..

    Ah!!! Y mucha gente no lo sabe, pero el bajón otoñal es muchísimo peor que la famosa “astenia primaveral”…. mejor no te doy datos que lo prueban que no tengo ganas de malos rollos…..

    Besos gordotes y piensa que queda poco más de un mes para achucharte cómo mereces in person!!!

    1. Muchas gracias, linda!
      Si ya sabía yo que no podía ser tan raruna, y esto tenía que pasarlo más gente. Me dejas más tranquila.
      Afortunadamente tengo mundorural cerquita, y puedo cargar pilas de vez en cuando.
      Me apunto ese achuchón pendiente, que será mutuo en noviembre.

      Besotes.

    1. La mismísima señora de Gremlin en el zaguan!!! Señoras una silla para esta mujer!!
      Los de octubre somos buena gente, of course, pero muy rarunos. Ya te advierto. Debe ser cosa de que, en estos días, el tiempo no se decide en qué estación quedarse, y los cambios así porque sí nos afectan un pelín.
      Muchas gracias por pasarte y ya nos contarás como pasó el peque su día. (se de uno que el sábado celebró su primer añito, vomitandose las lentejas encima)

      Nos leemos.
      Besotes.

    1. Gracias Alter! Es un rollo esto de la astenia, a ver cuando sacan una vacuna porque me deja hecha polvo. Aunque saber que hay mas rarunos como yo, me reconforta y tranquiliza. Ya sabes que mal de muchos, consuelo de tontos (lo digo por mi, eh!)
      Muchos besotes!!!

Y tú, ¿qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s