Destino Rumania: Oradea-Cluj.

Supongo que todos lo sabéis, pero por si hay algún despistado, aunque hace ya casi un mes que se me acabó la aventura rumana, os cuento el viaje como si lo estuviera viviendo, porque me resulta más sencillo, creíble, y lo disfruto de nuevo casi como si estuviera allí.
Dicho esto, ahí os dejo el segundo de los nueve días que ha durado.
Disfrutadlo!

El otro día os dejé tras la puerta de la habitación del Hotel Carat,  preparándonos para empezar la aventura rumana.

 

Te asomas a la ventana y ves qué tienes hoy para desayunar. Mira que bien!

Hoy nos ponemos en marcha, después de un desayuno bastante apañado para una lactosa de pro (mientras haya frutita y pan, la cosa no va mal. Del aceite ni hablamos)

Ya desayunaditos, nos metemos en el Focus de alquiler, ponemos en marcha el “Route 66” (Limón, que es muy moderno, se ha instalado la versión de prueba para el viaje. No sufráis, que Mr. Dato lleva activa la tarifa de datos europea, por si acaso) y tiramos para la frontera, que está a un rato, no os creáis.

Después de unas cuatro horitas de carretera, paramos en un pueblo a comprar unos bocadillos, y ya tubimos la primera fiesta. En nuestro afán de aprender y agradar, intentamos que la panadera nos enseñe a decir gracias en Húngaro, y lo único que conseguimos es que creyera que éramos pelín cortos y habíamos visto recientemente alguna peli de indios. Dantesco.

No conformes con el espectáculo, y buscando algo que la especialista pudiera comer (mi principal temor era la comida, y parecía que era fundado, porque este fué el principio de una estricta dieta que me hizo volver con tres kilos menos en nueve días. Ni el Sr. Dukan) Encontramos lo mas parecido a un ultramarinos, y allí que me dejan sola para que practique idiomas. La cosa fue:

-english?
+cara de “que me cuentas”
-francais?
+cara de “tía no te entiendo”
-español?
+mnndunksk
-…..
+…..

En mi ayuda llegó la Pequeña Chunga, pero sólo conseguimos más de lo mismo aunque riéndonos casi hasta el llanto.
Imaginaos a la pobre chica, con dos guiris descojonadas en su tiendecita, diciendo no se qué en no se qué idioma y señalando la comida.

Ante tantas posibilidades, recurrimos al lenguaje universal: El Pictionary en modo mímica.

Pues hacíamos un equipo divino, hasta que llegamos al “tengo dos panes pero sólo me abres uno”, y ahí perdimos la partida. No entraba en su lógica que fuéramos dos locas, dos panecillos, pero sólo quisiera rellenar uno. Inconcebible.

Con el hambre calmada, y tan relajadas tras la sesión de risotrapia, llegamos a la frontera y compramos nuestra “rovigneta” de rigor (el papelito para poder circular. Algo como lo que nos quieren poner aquí, si queremos seguir llegando a Coruña el mismo día que sales de Madrid. Que va a ser que no hemos pagado suficiente para que construyan las autopsias de rigor) Lo dicho, que compramos nuestro sacacuartos y nos vamos al puesto fronterizo. Un amable policía nos pide la documentación, y empieza el segundo pase del show de casigata.

He de decirnos que la foto de mi DNI puede ser tanto la mía como la de cualquier canadiense de South Park. Cada año me planteo cambiarlo, aun pagando, pero Limón me quita la idea, yo creo que para darse una panzada a reír cuando tiene un mal día. (En otra ocasión os cuento las historias con mi DNI)
El caso es que el señor policía húngaro empieza a intentar pronunciar nuestros nombres, con tanta gracia y acierto como nosotros haciendo un pedido de Ikea por telefono, y entre los nervios, que no conciben que ese cachillo de plástico identifique a una persona, y que tenia cinco cabezas en un Focus, cuatro fotos de humanos y una de algún tipo de Muppet, pues que dice que donde está la documentación de Casigata. Menos mal que llevaba un comité de sabios que en hungaspanglish le explicaron que el Muppet era yo.
En fin. A pesar de los pesares….

… ¡¡Niños, estamos en Rumanía!! Y lo entendemos casi todo!!
¡¡Así sí, hombre!!

La carretera cruza campos y más campos de girasoles y maíz. Huele como en mi “ruraldea”, a campo, y hasta la carretera se le parece.

Aviso a navegantes: En todo el pais hay 2 autovías, tal y como nosotros las concebimos. El resto son nacionales plagadas de camiones y cualquier vehículo que podáis imaginar y sea susceptible de ser considerado como tal.

¿Que me decís del colchonero?

 

Nuestra primera parada es Oradea. Es una ciudad pequeñita pero ¡Qué bonita!

Yo, que soy la japonesa del grupo,(estoy aprendiendo a utilizar mi réflex), y encima medio

¿Habeis visto esa puerta?

aparejador, (puedo tirar cinco fotos de una alcantarilla o una teja hasta que me salga como a mí me gusta), me encuentro una ciudad con gran influencia modernista, donde parce que hubiera estdo el mismísimo Gaudí inspirando maravillas como estas:

Galería Vulturul Negru

 

 

 

 

 

 

 

 

En una terracita con un toldo de lo mas español (rojo y amarillo), nos tomamos un cafetito que nos despejara en el siguiente trayecto, no sin antes seguir con nuestras actuaciones estelares. Esta vez le tocó al Filósofo y su “café con hielo”, pero ya estaba resabiado y entró directamente con la mímica. Grande el momento en el que el agua se solidifica y se convierte en hielo, y el camarero no concibe para qué leches lo querrá. Pero lo trae, entre palmas y vítores.

A estas alturas, cualquier rumano que no conociera ningún español antes de vernos (raro sería eso), pensaría que estamos entre grillados y a medio hacer. Animalicos.
Mientras nos tomabamos el café no paré de hacer fotos de todo lo que me rodeaba, y desde ese momento supe que nueve días no serían suficientes para disfrutar todo como a mi me gusta, y como se merece.

No hay tiempo para mas. Dejamos Oradea con pena por no poder disfrutarla como se merece, pero con la ilusión Puesta en Cluj y los ojos en cada recodo de la carretera, porque se hace de noche y las carreteras no son buenas, (aunque tampoco tan malas como esperábamos)

Aviso numero 2: Ni se os ocurra calcular los trayectos por kilómetros, como haríais aquí. Podéis tardar más de 1 hora para 30km.

Ya de noche, llegamos a la Pensiunea Siago en Cluj. Una especie de hostal muy bien montado, y bastante cerca del centro. Totalmente recomendable. Dejamos las maletas donde pillamos, y salimos veloces en busca de algún alma cándida que nos de de cenar a esas horas (mas allá de las diez es difícil), y encontramos una especie de bistró llamado Tramvay, no sin antes recorrer toda la calle, claro.

Disculpen ustedes, pero la cámara del Samsung no da para más.
Una “cervecita”

 

Cenamos de lujo comida rumana, muy picante, con una cervecita para la espera y otra para que pase la comida. En total un litro de cerveza suavecita por poco mas de 1€, y un principio de enmoñamiento, que una no está acostumbrada a estas cantidades.

Aviso 3: La comida suelen prepararla en el momento, lo que hace que tarden siiiiiglos en traertela. Armaos de paciencia, una cerveza y un cestillo de pan.

 

 

 

Lo bueno de recorrerse la calle antes, es que vimos un bar de copas que me encantó, del que no recuerdo el nombre, y que llamamos “el bar bonito” Si vais por allí, lo bueno, bueno, de verdad son los margaritas. Divinos!

El bar bonito, sin nombre.

Nuestros cuerpos no dan para más, y mañana hay que madrugar para ver la ciudad y seguir nuestro camino.

A dormir en la buhardilla. Qué lujo! y qué sueño! Buenas noches

 

Os acompaño hasta la Pensiunea Siago, nos tomamos un poleo con una galletita (vosotros, que yo no puedo), y me voy a dormir.

 

 

 

 

Buenas noches

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2 comentarios en “Destino Rumania: Oradea-Cluj.

  1. No te olvides de comentar el “shock” que tuvimos con la imagen preconcebida de Rumanía, cuando esperábamos aldeuchas sucias, pobres y llenas de gitanos, y nos encontramos con ciudades señoriales, universitarias, vivas, impactantes.
    Por cierto lo de tu DNI no tiene nombre, habiendo pasado de modelo-kale-borroka a muppet-de-south-park, estoy deseando ver el siguiente.

    1. No te me adelantes, Limoncillo mío, que todo llegará.
      Respecto a mi DNI, como sospechaba tienes un interés especial en que lo conserve. Ummmm. Creo que merece la pena pagar los 10€ de la renovación por ver si soy capaz de salir decente en una foto. Sesiones ilimitadas de risoterapia por 10€, no tiene competencia.
      Besines limoneros.

Y tú, ¿qué opinas?

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