Vente a Alemania, Mari

La inmigración en los 60, igual que ahora, tiene uno de los peores efectos en las familias: La desmembración.

Hermanos que no volvieron a verse, sobrinos no conocidos, hijos recordados como el día que marcharon, y difícilmente reconocibles en las fotografías que llegaban por Navidad o en los cumpleaños.

Pero me imagino yo a mi tía, con poco mas de 20 años, ni una palabra de otro idioma que no fuera el español embrutecido del pueblo, liandose la manta a la cabeza y marchándose de interna con una familia diplomática a rodar por el mundo, hasta acabar en la Alemania de finales de los 60, trabajando sin descanso para que sobrevivieran ella y los que dejó en la aldea. Con una carta al mes para dar señales de vida y dejar tranquilos a “padre y madre”. 

Hoy en día la ciencia ha avanzado que es una barbaridad (como decía aquel), y puedes servirte de las redes sociales, Skype o internet, para estar al día y enterarte al momento de la llegada de nuevos miembros a la familia, compartir la alegría por un nuevo trabajo, y hasta encontrar a tus primas después de veinte años sin saber de ellas. Por poner un ejemplo.

Tener familia en el extranjero sirve básicamente para dos cosas:

1-      Intentar aprender otro idioma, con resultados muy diversos.

2-      Hacerte un viajecito de vez en cuando con el alojamiento y guía pagado.

Y en esas me vi yo el pasado diciembre. A visitar a la familia en Alemania en mi primer viaje solita , que os cuento como si fuera hoy mismo.

“Como en la película de Pepe Sacristán y Alfredo Landa, pero mucho más chic, allá que me voy con mi maleta color fresa, mi bolso fashion de B&L, y ropa de abrigo como para dormir al raso. Sólo me faltan las gallinas en la caja pero, tranquilos, que me estan esperando con forma humana en la fila de detrás. Concretamente un gallito y su gallinita con una risa que ni mi vecino puede aguantar, y hablamos de un cincuentón alemán que no abrió la boca ni para pedir el café, y se durmió a la mínima. Qué pulmones, por dios! (la gallina) A puntito estoy de mirar si había puesto ya.

En esas situaciones, al principio tienes la esperanza de que coman y se duerman (sí, sí, que la Lufthansa te dan de comer, y gratis). Luego se transforma en que “coman y se atraganten” y dejen de sobresaltar al personal, pero ni una cosa ni otra, así que aprovechando que me olvidé los auriculares, y que debe ser la hora del culebrón, pues me he enganchado al que tienen montado estos dos.

Y aquí estamos, enterandonos todos de que:

+ “Susana es de lo peor, tío. Porque no hace mas que insinuar que Javi y yo estamos liados. Y claro, eso no es verdad, tío, porque es un chaval de 24 años y yo no me fío. Además, que tú me conoces, y sabes que no”

– Si tiene novia, no? O es ex novia? No sé, porque me dice que la va a ver después del trabajo, en el gimnasio. Pero debe vivir con sus padres, porque es muy rata, tía. Que vas e invitas tú a algo y él nada. Nunca pone, tía.

+ Si es que es una lianta. Susana. Sara sí que es maja, pero la otra, muy mala. Donde voy yo con ese chaval, que no, que no. Y todo porque está siempre en mi despacho y haciendo bromas. Te conté que me mandó un mensaje? Si, si. Diciéndole que estaba enamorado de mí.

– Venga ya!

+ Mira, que te lo enseño. Bueno, fueron varios.

Y va la tía y nos lee los mensajes de amor del pobre chaval, mientras ellos dos se parten y le ponen verde. Puaj, no me gusta este culebrón. Es muy aburrido.

Me intento dormir y no hay manera. Qué pesados, madre!

Aprovecho que tengo ventana, (no podía ser de otra manera), y me pongo a ver nubes, pueblecitos, la puesta de sol, la maravillosa luz de ese momento filtrando se entre los hilos de nubes, el verde de la tierra teutona, las primeras casitas, ups! Que ya hemos llegado!

No hay nada como una ventanilla, ya sea avión, tren o lo que toque para abstraerte de todo y disfrutar un viaje que pintaba insoportable. Y si no que se lo pregunten a alter ego (que no la conocéis? Tardando estáis en pinchar el enlace que tengo a la derecha y conocer a esta prolífica mujer)

Veo que nos acercamos a una carretera hasta arriba de coches, y bajamos, bajamos, bajamos sobre ella. Pero este hombre está tonturrio, que ahí no es!

Pues sí que era, si. Que estos alemanes son muy cucos, y muy fashion, y tienen la pista de aterrizaje encima de una autopista. Así como os lo cuento.

La misma pista contra la que protestan por el ruido, y frente a la que se reúnen los fines de semana para ver despegar y aterrizar los aviones, con una hamburguesa o un batido tamaño XL, en una sala del aeropuerto con parque infantil incluido.

Rarunos hay en todas partes.”

De toda la semana que pasé allí, me quedo con:

Lo mejor de todo: El abrazo con mis primas después de casi veinte años sin vernos.

Lo peor: Lo rápido que se pasó.

Hace una semana repetí la experiencia, esta vez con mi hermano y su costilla. Primera vez que viajaban en avión. Primera vez que salían del territorio patrio (salvo a Andorra, pero eso no cuenta). Ni una palabra de otro idioma que no fuera español rural. Muuuuy divertida la experiencia, pero eso os lo contaré en otro ratillo.

Vamos, a disfrutar del fin de semana!

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6 comentarios en “Vente a Alemania, Mari

  1. Yo a veces alucino en los medios de transporte con las conversaciones insulsas que se trae la mayoría de la gente (claro que yo tengo la ventaja de que casi siempre voy sola porque, si escribo lo que escribo, imagínate lo que hablo, jajaja)
    Tienes toda la razón del mundo, no hay nada como una ventanilla para amenizar un viaje. Pena que no tenía auriculares. (Gracias por la publicidad).

    Uno de mis primos de California va a venir un par de días con su mujer este verano. Estoy que salto en una pata. Hace más de veinte años que no nos vemos.

    Besotes!!!

    1. Gran momento el de el rencuentro, más si cabe si no has sabido nada en años y has sacado partido a tu faceta Lobatón consiguiendo encontrarles con dos datos y medio. Que satisfacción.
      Si ahora “saltas en una pata” (me copio la expresión, que no la conocía y me ha hecho mucha gracia), ya verás cuando le tengas delante y puedas achucharle cual Teddy. Y déjale que te cuente!, que conociendo tu incontinencia verbal puede que no le dejes decir ni mu. Aunque no quiero pensar como será ese encuentro si los dos teneis el gen parlanchín. Uf!
      Besotes, guapa.

    1. Querida Accidental, no soy yo la que se va a meter en un ave, con un langostino de “OCHO MESES Y MEDIO” en la barriga, para irse de sarao.
      Además, tú ya estás muy viajada, amiga. Deja algo para las de profesión parada.
      Nos vamos a #madresferaBCN!!!

Y tú, ¿qué opinas?

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