Historias de la radio…, y la tele.

Yo pensaba que estas cosas de los concursos de la radio eran un timo. Vamos, que nunca tocaban. Pero tocan, tocan, y lo he vivido en mis propias carnes.
Me llega un enlace para el sorteo de unas invitaciones para ver la grabación del concierto de “Vetusta Morla” en @Radio3_rne. Sin mucha convicción relleno la solicitud, la envío y me olvido de ella. A la semana me llega un correo, que gmail considera spam, donde me dicen que he sido agraciada con una entrada individual para asistir a la grabación del concierto, y que te esperan a las 12:00 en prado del Rey con el DNI entre los dientes, porque si no no pasas. Oh my god!!!

"Conciertos de @radio3_rne"

Que alegría, que alboroto, me voy pa’ la radio. Y 9 años después vuelvo allí, me planto “o’clock” con mi  DNI por bandera, y a esperar. Más de media hora después viene un moderno con aires de “soy lo más, y lo se” a hacernos de canguro y dejarnos pasar el control de seguridad, que muchos aeropuertos quisieran (hasta el cinturón me hicieron quitar hasta que les convencí de que sólo me quedaban los aros de la ropa interior). Nos deja en un pasillo, donde lo único donde sentarse es el santo suelo, a seguir esperando. En la hora que pasamos allí asistimos a una especie de desfile/pase de modelos de los “trabajadores del Ente”, vagando de un despacho a otro, con paradas intermitentes en la máquina de café, sin nada aparente que hacer y manos en los bolsillos, mientras arreglaban el mundo y dedicaban bonitos piropos a los compañeros de otros centros (a los de Torre se la tienen jurada).
Me llamó la atención el caso de una señora de unos cincuenta años, a la que, a falta de otra diversión, monitoricé durante la larga espera. En una horita, la señora en cuestión fue a la máquina de café, abrigo, bufanda y compañeros incluidos, exactamente 8 veces, de las cuales 4 se acompañaron de un cigarrito (el aroma “eao de nicotine” la delataba) No se, quizá “ese” sea su trabajo (auxiliar de descansos varios), pero se me hace difícil de creer.
Otro tipo “supermajo“, con un monitor bajo el brazo y su corte detrás, pasa y pregunta:

¿Quien toca hoy?

“@vetustamorla”

Vaya coñazo.

Jejeje (toda la corte a coro con tono de recochineo)

Macho, esto parece una acampada, JAJAJAJA!!!…(aquí se perdieron todos los reparos)

Reiros, que con la “reforma Rajoy” puede que nos veamos dentro de poco en otra sentada en un pasillo, pero esta vez en la oficina de empleo y todos esperando turno en el suelo. Veréis que risa.
Estaba yo tan entretenida estudiando el comportamiento de los “entes del Ente”, cuando nos llaman para que entremos al estudio, que aquello va a comenzar. Ay, que ilu! Pero no. Parece que no les había dado tiempo a probar el sonido desde las 12 de la mañana, ni a pensar donde colocar a la gente (40 personillas con complejo de borrego). Debe ser porque es la primera vez que lo hacen… El caso es que, a las 14:10, empieza aquello a sonar, y muy bien, por cierto.Nos dejan hacer fotos, aplaudir a rabiar, bailotear,…, todo mientras “no se vea en el plano general”. Que rancios! Al final 7 temas con interrupciones varias como:

-Para, para, que se me ha roto una cuerda, mientras el cantante y el otro guitarra (el que se parece a Russel Crowe) están totalmente metidos en la canción.

– Corta, que se nos ha ido la mesa, y al fondo se oye un: “esto si que es cortar el rollo”

– No se ha grabado bien la entrada, y la cara de Pucho un poema. 3 veces tuvieron que grabar la entrada con la percusión.

"El hombre del saco". Conciertos de @radio3_rne

Por lo demás, lo pasé muy bien con tanto moderno de edades varias (desde veinteañeros tempranos a treintañeros curtidos), y me sirvió para recordar viejos tiempos, que parece que fué ayer cuando me dieron mi primera beca de verano, y ya hace nueve añazos de ello.

La experiencia me dejó varias impresiones:

1- El grupo tocó muy bien, aunque no sonaba tan bien como otras veces que los he visto en directo. Algunas veces sólo se escuchaba la batería.

2- Los conciertos de @radio3_rne deberían llamarse “las grabaciones en directo”, porque hasta donde yo se, en un concierto no se cortan las canciones ni se para porque se te rompa una cuerda o no le guste como suena al técnico de marras. El directo es el directo con todas sus consecuencias.

3- En rtve se trabaja de una forma, digamos relajada. Lo sufrí cuando trabajé allí para una contrata hace nueve años, me llevé la misma impresión el pasado martes, y me lo ratifica cierto conocido que lo padece actualmente. Había más gente en la puerta del sindicato que en los despachos. A cualquier hora. Me vino a la cabeza la escena de “BIG”, donde se asoma el del cubículo de al lado y le dice aquello de “¿pero qué quieres, que nos despidan a todos?

4- La tele no es lo que era. Y no es que funcione a medio gas, es que les han cortado el suministro, así que no quiero saber como quedará la cosa cuando llegue el tijeretazo. Miedo me da.

Mención aparte merecen las dependencias de los sindicatos y alrededores. Parece que estén en plena campaña electoral con tanto cartel pegado por tooodas partes, y hasta la foto de los que supongo serán tres directivos, con la leyenda “NI UN MINUTO MAS EN TVE” A saber lo que habrán hecho.

Aproveché que nadie me preguntaba qué pintaba yo allí para darme una vuelta y visitar mis antiguos dominios, y me dió una penita ver la oficina inmunda donde nos tenían, ahora cerrada a cal y canto y con un letrero descolorido por el sol. El taller de carpintería desierto, cuando era un bullicio constante de gente moviendo decorados. El plató donde grababan el programa del policía, por las mañanas, cerrado con cadena y candados, por si alguno se despista y se mete donde no le llaman. Los estudios 1, 2 y 3, de los que nos costó Dios y ayuda quitar el asbesto cancerígeno, más sólos que la una, cuando antes, cada martes, se formaban grupos exaltados de jubilados vestidos de Nochevieja para mondarse con el programa del Moreno y disfrutar de los chulazos que, embutidos en sus “Abanderado”, te daban un apartamento en Marina D’Or o 500 euracos. Qué tiempos, madre, cuando nos colábamos en la grabación de las actuaciones musicales, en riguroso “playback”, o veíamos desaparecer a los hombres de la oficina, desfilando para ver a “La Juncal y la Reyes”, como ellos las llamaban, y disfrutar de talle imposible (de verdad que daba miedo verlas tan altas y tan delgadinas, como si se fueran a romper al dar el paso) Y qué decir cuando nos cruzábamos con “La Igartiburu” recién salida del taxi, al natural, y horas después te pasabas por el plató de “Corazón de”, y te costaba creer que fuera la misma mujer.

En fin. Que con tanto buen recuerdo, agarré los bártulos y me fui a casita, que ya era hora de comer y allí estaba “to’ el pescao vendío”

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